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Cuadros vivos

Desde 120,00

Jardines verticales de diferentes plantas ornamentales, tanto para exteriores como para interior. Son aunténticas obras de arte vivientes que cambian a medida que sus plantas van creciendo, aportando un elemento decorativo diferenciador y exclusivo, que además de purificar el aire, armoniza el espacio con su elegante presencia.

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Descripción

Tenemos disponibles varios modelos de diferentes medidas y composiciones.
Su sustrato especial de musgo sphagnum permite que las plantas enraicen y se desarrollen en las mejores condiciones.
Sencillo mantenimiento se reduce a un riego aproximadamente cada 10 días y una ubicación apropiada para las plantas utilizadas.
Inclyue elementos de sujeción.
Cuéntanos tu idea y te ayudamos a desarrollarla adaptando los diferentes elementos que trabajamos para conseguir un resultado ajustado a tus necesidades.

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Cuidados y mimos

EL RIEGO EN LAS KOKEDAMAS

Cuidar de una kokedama es más sencillo que una planta en una maceta convencional puesto que las frecuencias de riego se reducen a la mitad aproximadamente. Por ejemplo, una planta que en una maceta necesita ser regada cada 2-3 días, en kokedama seguramente sea suficiente cada 6-7 días, dependiendo de la humedad ambiental del lugar donde se encuentre. Para regar la planta sumergimos la bola de musgo en un recipiente con agua dejando que absorba toda la que necesite. Al sumergir la bola por completo podemos observar cómo salen burbujas de aire. Cuándo dejan de salir en cuestión de segundos, la kokedama nos dice que ya está saturada de agua.

La frecuencia de riego óptima para cada kokedama se establece en función de la variedad de la planta. Hay que entender que cada planta tiene unos requisitos diferentes en cuanto al agua. Al conocer la variedad de nuestra kokedama, sabremos cada cuánto tenemos que regarla.

ABONO Y FLORACIÓN EN LAS KOKEDAMAS

En cuanto a la necesidad de abono, normalmente regamos las plantas en maceta echando agua por arriba hasta que vemos que sale el agua por el agujero de la parte inferior de la maceta. Regando de este modo estamos lavando el sustrato y dejándolo pobre en nutrientes y sales minerales que son arrastrados por esa corriente que generamos al regar. Cuando regamos una kokedama, observamos cómo es la propia bola de sustrato recubierta de musgo la que absorbe el agua que necesita al estar sumergida. De esta manera evitamos ese lavado por arrastre del que hablamos antes, y en consecuencia, el empobrecimiento del sustrato, lo que se traduce en menos necesidad de abono.

En épocas de floración o crecimiento podemos ayudar a nuestras kokedamas a crecer más sanas y fuertes aplicando un abono líquido en el agua de riego que será absorbida por inmersión llegando a las raíces de nuestra planta para nutrirla.

ENVEJECIMIENTO Y TRASPLANTE DE LAS KOKEDAMAS

Con el paso de los meses nuestra kokedama necesitará, como todas las plantas, un trasplante para poder seguir desarrollando en las mejores condiciones. Al cabo de unos 10-12 meses, notamos cómo el musgo ya ha perdido su color verde y aunque sigue cumpliendo su función de retener la humedad y contener el sustrato, es posible que empiece a perder esas propiedades a causa del deterioro sufrido por el paso del tiempo. Llegado ese momento tenemos la opción de enterrar la bola en una maceta de mayor tamaño y rellenar con sustrato hasta cubrir la bola dejando la planta sembrada en la maceta.

El musgo, al estar enterrado y ser materia orgánica, tiende a descomponerse permitiendo que las raíces de la planta lo atraviesen para conquistar el resto de sustrato, nutriendo así a la propia planta.