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Koke Bonsai Ficus Ginseng

Desde 120,00

Disfrutar de la naturaleza en su expresión más minimalista es un lujo que hará de cualquier espacio donde encontremos un Koke Bonsai, un entorno elegante y lleno de vida.

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Descripción

El arte de esculpir árboles en miniatura, es sin duda una de las técnicas que más nos fascinan.

Con solo observar una de estas pequeñas obras de arte, nos sentimos cautivados al intuir el minucioso trabajo y dedicación que requiere crear estos ejemplares.

En Kayto hemos encontrado la fusión perfecta entre la técnica Bonsai y la técnica Kokedama, creando así los Koke Bonsais.

Albergamos los Bonsais en una maceta orgánica de musgo, favoreciendo así la retención de la humedad del sustrato y propiciando de este modo las condiciones idóneas para su desarrollo.

Disfrutar de la naturaleza en su expresión más minimalista es un lujo que hará de cualquier espacio donde encontremos un Koke Bonsai, un entorno elegante y lleno de vida.

Debido a la delicadeza de ambas técnicas, este producto solo se venderá por encargo.

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Cuidados y mimos

EL RIEGO EN LAS KOKEDAMAS

Cuidar de una kokedama es más sencillo que una planta en una maceta convencional puesto que las frecuencias de riego se reducen a la mitad aproximadamente. Por ejemplo, una planta que en una maceta necesita ser regada cada 2-3 días, en kokedama seguramente sea suficiente cada 6-7 días, dependiendo de la humedad ambiental del lugar donde se encuentre. Para regar la planta sumergimos la bola de musgo en un recipiente con agua dejando que absorba toda la que necesite. Al sumergir la bola por completo podemos observar cómo salen burbujas de aire. Cuándo dejan de salir en cuestión de segundos, la kokedama nos dice que ya está saturada de agua.

La frecuencia de riego óptima para cada kokedama se establece en función de la variedad de la planta. Hay que entender que cada planta tiene unos requisitos diferentes en cuanto al agua. Al conocer la variedad de nuestra kokedama, sabremos cada cuánto tenemos que regarla.

ABONO Y FLORACIÓN EN LAS KOKEDAMAS

En cuanto a la necesidad de abono, normalmente regamos las plantas en maceta echando agua por arriba hasta que vemos que sale el agua por el agujero de la parte inferior de la maceta. Regando de este modo estamos lavando el sustrato y dejándolo pobre en nutrientes y sales minerales que son arrastrados por esa corriente que generamos al regar. Cuando regamos una kokedama, observamos cómo es la propia bola de sustrato recubierta de musgo la que absorbe el agua que necesita al estar sumergida. De esta manera evitamos ese lavado por arrastre del que hablamos antes, y en consecuencia, el empobrecimiento del sustrato, lo que se traduce en menos necesidad de abono.

En épocas de floración o crecimiento podemos ayudar a nuestras kokedamas a crecer más sanas y fuertes aplicando un abono líquido en el agua de riego que será absorbida por inmersión llegando a las raíces de nuestra planta para nutrirla.

ENVEJECIMIENTO Y TRASPLANTE DE LAS KOKEDAMAS

Con el paso de los meses nuestra kokedama necesitará, como todas las plantas, un trasplante para poder seguir desarrollando en las mejores condiciones. Al cabo de unos 10-12 meses, notamos cómo el musgo ya ha perdido su color verde y aunque sigue cumpliendo su función de retener la humedad y contener el sustrato, es posible que empiece a perder esas propiedades a causa del deterioro sufrido por el paso del tiempo. Llegado ese momento tenemos la opción de enterrar la bola en una maceta de mayor tamaño y rellenar con sustrato hasta cubrir la bola dejando la planta sembrada en la maceta.

El musgo, al estar enterrado y ser materia orgánica, tiende a descomponerse permitiendo que las raíces de la planta lo atraviesen para conquistar el resto de sustrato, nutriendo así a la propia planta.