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Kokedama Esparraguera

Desde: 35,00

La Esparraguera es una planta conocida por muchos, ya que se da de forma natural en parte de nuestra geografía, y que en su versión ornamental nos sorprende con sus esparragos, que emergen como fruto. Su sofisticado y elegante aspecto sumado a su sencillo mantenimiento las convierte en una de nuestras kokedamas más solicitadas.

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Descripción

La Esparraguera Plumosa es una planta originaria de África del Sur, su aspecto hace que se la confunda con un helecho. Brotan de su base tallos con forma de esparrago que desarrollan en largos y finos tallos con textura ligera que convierten a esta planta en  un elegante elemento decorativo.

Agradece pulverizaciones frecuentes que aporten humedad al ambiente y un riego que permita mantener el sustrato humedo durante el verano y en invierno no ubicarla en lugares que bajen de 10 grados de temperatura.

Un lugar con buena claridad, evitando la incidencia directa del sol será perfecto para su correcto desarrollo.

PACKAGING

La Kokedama Esparraguera se entrega en su caja expositora de cartón. Presentación diseñada, tanto para facilitar el transporte, como para sorprender al destinatario al recibir en casa a su nueva mascota verde. Incluye las instrucciones que nos ayudarán a conocer la forma de cuidar correctamente de este ser vivo.

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Cuidados y mimos

EL RIEGO EN LAS KOKEDAMAS

Cuidar de una kokedama es más sencillo que una planta en una maceta convencional puesto que las frecuencias de riego se reducen a la mitad aproximadamente. Por ejemplo, una planta que en una maceta necesita ser regada cada 2-3 días, en kokedama seguramente sea suficiente cada 6-7 días, dependiendo de la humedad ambiental del lugar donde se encuentre. Para regar la planta sumergimos la bola de musgo en un recipiente con agua dejando que absorba toda la que necesite. Al sumergir la bola por completo podemos observar cómo salen burbujas de aire. Cuándo dejan de salir en cuestión de segundos, la kokedama nos dice que ya está saturada de agua.

La frecuencia de riego óptima para cada kokedama se establece en función de la variedad de la planta. Hay que entender que cada planta tiene unos requisitos diferentes en cuanto al agua. Al conocer la variedad de nuestra kokedama, sabremos cada cuánto tenemos que regarla.

ABONO Y FLORACIÓN EN LAS KOKEDAMAS

En cuanto a la necesidad de abono, normalmente regamos las plantas en maceta echando agua por arriba hasta que vemos que sale el agua por el agujero de la parte inferior de la maceta. Regando de este modo estamos lavando el sustrato y dejándolo pobre en nutrientes y sales minerales que son arrastrados por esa corriente que generamos al regar. Cuando regamos una kokedama, observamos cómo es la propia bola de sustrato recubierta de musgo la que absorbe el agua que necesita al estar sumergida. De esta manera evitamos ese lavado por arrastre del que hablamos antes, y en consecuencia, el empobrecimiento del sustrato, lo que se traduce en menos necesidad de abono.

En épocas de floración o crecimiento podemos ayudar a nuestras kokedamas a crecer más sanas y fuertes aplicando un abono líquido en el agua de riego que será absorbida por inmersión llegando a las raíces de nuestra planta para nutrirla.

ENVEJECIMIENTO Y TRASPLANTE DE LAS KOKEDAMAS

Con el paso de los meses nuestra kokedama necesitará, como todas las plantas, un trasplante para poder seguir desarrollando en las mejores condiciones. Al cabo de unos 10-12 meses, notamos cómo el musgo ya ha perdido su color verde y aunque sigue cumpliendo su función de retener la humedad y contener el sustrato, es posible que empiece a perder esas propiedades a causa del deterioro sufrido por el paso del tiempo. Llegado ese momento tenemos la opción de enterrar la bola en una maceta de mayor tamaño y rellenar con sustrato hasta cubrir la bola dejando la planta sembrada en la maceta.

El musgo, al estar enterrado y ser materia orgánica, tiende a descomponerse permitiendo que las raíces de la planta lo atraviesen para conquistar el resto de sustrato, nutriendo así a la propia planta.