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Kokedama Crotón

Desde: 35,00

Planta de origen tropical de vistoso colorido, cuyas tonalidades varían en función de las condiciones de luz y humedad a las que esté expuesta.

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Descripción

CUIDADOS

Las plantas que ofrecemos son casi siempre de origen tropical. La ubicación ideal será en interior, evitando la exposición directa del sol. Solo colocaremos en exterior aquellas plantas que estén adaptadas a nuestro clima.

Pulverizar con agua aporta humedad ambiental y mantiene las hojas limpias.

Para regar sumergimos la bola por completo en un recipiente dejando que absorba todo el agua que necesite.

Escurrimos suavemente con las manos hasta que deje de gotear, aprovechando este momento para matizar la forma de la bola y sanear la planta si fuera necesario.

La frecuencia correcta de riego la marca cada planta, es importante conocer su naturaleza para poder ofrecer los cuidados idóneos. El peso de la bola y el aspecto de las hojas son indicadores que nos ayudan a establecer los tiempos adecuados. Aproximadamente tarda 1 semana en evaporarse el agua del sustrato, esta frecuencia puede variar según la época del año y nos sirve de referencia para establecer el momento en el que es preciso volver a regar.

Puntualmente podemos añadir abono líquido diluido en el agua de riego.

PACKAGING

La Kokedama Crotón se entrega en su caja expositora de cartón. Presentación diseñada, tanto para facilitar el transporte, como para sorprender al destinatario al recibir en casa a su nueva mascota verde. Incluye las instrucciones que nos ayudarán a conocer la forma de cuidar correctamente de este ser vivo.

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Cuidados y mimos

EL RIEGO EN LAS KOKEDAMAS

Cuidar de una kokedama es más sencillo que una planta en una maceta convencional puesto que las frecuencias de riego se reducen a la mitad aproximadamente. Por ejemplo, una planta que en una maceta necesita ser regada cada 2-3 días, en kokedama seguramente sea suficiente cada 6-7 días, dependiendo de la humedad ambiental del lugar donde se encuentre. Para regar la planta sumergimos la bola de musgo en un recipiente con agua dejando que absorba toda la que necesite. Al sumergir la bola por completo podemos observar cómo salen burbujas de aire. Cuándo dejan de salir en cuestión de segundos, la kokedama nos dice que ya está saturada de agua.

La frecuencia de riego óptima para cada kokedama se establece en función de la variedad de la planta. Hay que entender que cada planta tiene unos requisitos diferentes en cuanto al agua. Al conocer la variedad de nuestra kokedama, sabremos cada cuánto tenemos que regarla.

ABONO Y FLORACIÓN EN LAS KOKEDAMAS

En cuanto a la necesidad de abono, normalmente regamos las plantas en maceta echando agua por arriba hasta que vemos que sale el agua por el agujero de la parte inferior de la maceta. Regando de este modo estamos lavando el sustrato y dejándolo pobre en nutrientes y sales minerales que son arrastrados por esa corriente que generamos al regar. Cuando regamos una kokedama, observamos cómo es la propia bola de sustrato recubierta de musgo la que absorbe el agua que necesita al estar sumergida. De esta manera evitamos ese lavado por arrastre del que hablamos antes, y en consecuencia, el empobrecimiento del sustrato, lo que se traduce en menos necesidad de abono.

En épocas de floración o crecimiento podemos ayudar a nuestras kokedamas a crecer más sanas y fuertes aplicando un abono líquido en el agua de riego que será absorbida por inmersión llegando a las raíces de nuestra planta para nutrirla.

ENVEJECIMIENTO Y TRASPLANTE DE LAS KOKEDAMAS

Con el paso de los meses nuestra kokedama necesitará, como todas las plantas, un trasplante para poder seguir desarrollando en las mejores condiciones. Al cabo de unos 10-12 meses, notamos cómo el musgo ya ha perdido su color verde y aunque sigue cumpliendo su función de retener la humedad y contener el sustrato, es posible que empiece a perder esas propiedades a causa del deterioro sufrido por el paso del tiempo. Llegado ese momento tenemos la opción de enterrar la bola en una maceta de mayor tamaño y rellenar con sustrato hasta cubrir la bola dejando la planta sembrada en la maceta.

El musgo, al estar enterrado y ser materia orgánica, tiende a descomponerse permitiendo que las raíces de la planta lo atraviesen para conquistar el resto de sustrato, nutriendo así a la propia planta.